El ligamento colateral medial de otro modo más comúnmente conocido como el MCL es el ligamento que se encuentra en el interior de la rodilla. Este ligamento importante de la rodilla se une al extremo del fémur (hueso del muslo) y la parte superior de la tibia (espinilla). Está estrechamente elaborado cuando la pierna esté recta evitando así la “apertura” de la articulación de la rodilla.

Causas
Este ligamento colateral medial es muy comúnmente lesionado durante su participación en deportes como el fútbol y el esquí. A menudo acompaña a una ACL (Ligamento Cruzado Anterior) lesión. Cuando la pierna es golpeado desde el exterior de la articulación de la rodilla, la rodilla tiende a retorcerse y doblarse haciendo así que el ligamento a la sobre-estiramiento o desgarro. El cartílago o menisco de la rodilla también puede desgarrarse durante una lesión MCL. Clipping durante un partido de fútbol es un excelente ejemplo de cómo este tipo de lesiones pueden ocurrir.
Lágrimas menores de edad no pueden ser notados inmediatamente sino que aparecen desde unas pocas horas hasta 2 días después. Los síntomas comunes incluyen dolor e hinchazón directamente sobre el ligamento. Moretones menudo aparecen 1-2 días después de la lesión. Lágrimas más graves o roturas del ligamento MCL también puede hacer que la rodilla se sienten inestables e incapaces de dejar el individuo o no quieren caminar.

Tratamiento
El tratamiento inmediato de las lesiones MCL incluyen la aplicación de compresas frías o hielo en el área afectada, y la elevación de la rodilla. También es importante para permitir que la rodilla lesionada a descansar. Una ligera compresión de la articulación de la rodilla con el uso de una venda elástica de soporte también puede ser dirigido por su cuidador.

Muy de vez en cuando a una persona con una lesión en dicho ligamento requerirá cirugía. Más a menudo, sin embargo, los individuos con desgarro leve o moderada usar una rodillera articulada y se recomienda buscar tratamiento de fisioterapia.

Prevención

El aumento gradual de la intensidad del ejercicio y de ser conscientes del movimiento de la rodilla son factores clave para reducir el riesgo de lesiones en la rodilla. El ejercicio regular y mantener una buena condición física, sobre todo cuando participan en deportes como el fútbol y el esquí también son excelentes maneras de evitar lesiones. Evitar los movimientos bruscos como torsión o estiramiento excesivo de la articulación ayudará a mantener la rodilla estable.